Éxito y perseverancia de Doña Grimanesa

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Luego de 38 años de ardua labor deleitando de sus sabrosos anticuchos en las calles de Miraflores , Grimanesa Vargas, la anticuchera más solicitada del Perú , se mudó a un local propio en agosto del 2012.Muchos de quienes la reconocen hoy por su sazón extraordinaria ignoran un pasado que aquí les contamos: una historia de esfuerzo y de lucha que vale la pena leer.

Grimanesa Vargas lanza deliciosas señales de humo. Agitando una hoja de panca sobre contundentes trozos de corazón de vaca, esta mujer convoca un batallón de hambrientos en la cuadra tres de 8 de Octubre. De pie, sentados sobre una banca o cómodos en el asiento de sus coches del año, sus fieles seguidores hacen largas colas alrededor de su carretilla. El aroma a parrilla se propaga por toda la cuadra. Alrededor de la “Tía Grima”, a nadie le molesta comer con las manos, chuparse los dedos con la mayor frescura, ni esperar 40 minutos por dos palitos de anticucho. Total, son los palitos de anticucho.

Historia de una emprendedora

A sus 70 años, Grimanesa ha ganado un Ají de plata , la máxima distinción de Mistura ; ha sido reconocida por Palacio de gobierno y por la Municipalidad de Miraflores. Eso sin contar sus apariciones en publicaciones internacionales y como figura de marcas prestigiosas. Todo el Perú se rinde ante su singular sazón y también ante su desgarradora historia. Si antes no invirtió en un local es porque priorizó los estudios profesionales de sus cinco hijos. Oportunidad que esta madre soltera no tuvo.

Grimanesa nació en el pueblo ayacuchano de Espite. “Cuando mi mamá se iba al campo, me dejaba cocinando. Tendría cinco años. Un día se enfermó de algo. Recuerdo que paraba llorando. Sé que por eso, cuando cumplí siete, me dejó donde una familia en Ica para trabajar de empleada. No regresó más. Luego de un tiempo me enteré de que había muerto… Los señores de la casa no me pagaban, solo me daban comida y vestido. Tampoco me dejaban salir. Conforme fui creciendo me di cuenta de que así no llegaría a nada. Yo quería ser alguien. Anhelaba juntar mi plata y tener mi restaurante (…). Un día, los señores me llevaron a Lima con ellos. Como a los 20 años, salí un domingo diciendo que iría a misa. Y nunca volví”, cuenta Grimanesa.

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Reconocimientos

“Yo me siento muy contenta por la acogida de la gente y por los reconocimientos que me dan. Agradezco recibirlos en vida, pero más que nada porque ese será el recuerdo que les quedará a mis hijos cuando yo muera”, dice Grimanesa detrás de esos lentes de mujer sabia. Mañana en la noche, esta cocinera de 70 años estará en la misma calle miraflorina, lanzando una vez más sus deliciosas señales de humo. Volverá a reunir alrededor de ella a un batallón hambriento, con una hoja de panca entre sus manos y el corazón más noble que nadie haya imaginado.

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Emprendiendo al éxito

“La relación éxito y fracaso ha sido fundamental en mi vida, pero el éxito y la felicidad no funcionan como sinónimos.” Si bien la frase anterior pertenece a uno de los mejores entrenadores de fútbol (Marcelo Bielsa) y tiene una analogía futbolística, también es algo relacionado a la realidad en cualquier coyuntura. Lo que intentamos y propones en esta página es resaltar, destacar, acentuar y describir a personas emprendedoras, peruanFeatured imageos y peruanas que ante diversas y múltiples obstáculos, hicieron de la adversidad no un pretexto para no triunfar sino un motivo para desarrollarse y avanzar hacia un futuro lleno de satisfacciones en base a una cosa: EL ESFUERZO, aquel impulso que fue, es y será el principal apoyo interior que se demuestra externamente.
Comenzaremos con una mujer de éxito, con alguien que ya no se encuentra entre nosotros, con una persona que traspasó la barrera del tiempo y el espacio, con una dama que dejó huella, con una morena que brilló, con una señora de la gastronomía de este país, iniciaremos con Teresa Izquierdo “Mamá de la Cocina Peruana”.
Doña Teresa Izquierdo González nació el 10 de marzo en el año 1934 en la capital limeña. Provenía de una familia de raíces africanas, humilde pero honrada. Su madre fue quien le inculcó los saberes de la cocina tradicional. Desde los 8 años empieza con simples preparaciones en donde destaca sus primeros dulces y guisados. Partió trabajando para la aristocracia, quienes halagaban su generosa cocina, poco a poco descubría que su verdadera pasión estaba en los fuegos de la comida criolla. (Si ella misma decía que su tono de piel era gracias al calor de los fogones y las ollas)
En ocasiones se dio tiempo para cocinar a solicitud de algunas familias y en ocasiones especiales, como la Feria del Señor de los Milagros, peleas de gallos y concursos de caballos de paso. De esta manera, su fama de guisandera aumentó.
A finales de 1978, con todo su esfuerzo y el apoyo de su familia, logra abrir su propio restaurant llamado “El rincón que no conoces” el punto de encuentro de la cocina criolla. Al principio partió con pocas mesas, y para remate atendía, cocinaba y cobraba. Iba pasando el tiempo y se fueron extendiendo los rumores de este lugar y su carismática cocinera. Al cabo de pocos años, el éxito le sonreía el lugar se llenaba de clientes, el local crecía y famosas autoridades de múltiples ámbitos se dejaban rendir ante los manjares de Doña Teresa. Incrementaba su fama haciendo simplemente lo que hacía todos los días: cocinar con amor. Llegó a escribir libros y salir en televisión mostrando sus conocidas recetas.
Sus años de carrera fueron recompensados por varios reconocimientos y premios entregados por el estado peruano como los que ganó en el año 2006 “Maestra del arte culinario” otorgado por el Ministerio de Educación del Perú.
Falleció el 27 de julio de 2011, a causa de una obstrucción intestinal, por lo que anteriormente había sido sometida hasta a tres operaciones. Sus restos fueron velados en el Museo de la Nación y sepultados en el cementerio los Jardines de la Paz del Distrito de La Molina dejando así una gran pérdida en la gastronomía no solo peruana sino mundial, pero también dejando una vida intachable y exitosa a base de esfuerzo.

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